Helados caseros con fruta natural
Con este calor que hace, lo último que apetece es ponerse a hornear. Así que he cambiado el horno por el congelador y me he puesto a preparar estos sencillos helados o polos caseros con fruta natural (sin refrescos ni zumos comprados). El resultado es un postre sano, refrescante y muy ligero, que podéis disfrutar sin necesidad de saltaros la dieta.
El proceso de elaboración es muy sencillo. Simplemente tenemos que escoger las frutas que queremos utilizar, triturarlas para hacer zumo con ellas (dependiendo de la fruta, el zumo os quedará más o menos espeso) y añadirles una cucharada de zumo de limón y azúcar al gusto (hay que remover bien para que deshaga el azúcar).
Yo utilicé cerezas, fresas, naranja, piña (puede ser fresca o en su jugo) y kiwi. Este último lo pasé por el colador después de triturarlo para quitarle las pepitas negras, pero no es necesario. En muchas recetas, le añaden también agua a los zumos, pero yo no lo hice, porque quería que los helados tuvieran una textura más bien cremosa.
Para prepararlos podemos utilizar moldes para helados o simplemente unos vasitos de plástico y unos palitos de madera.
Ponemos la primera capa de zumo y congelamos los vasitos al menos media hora. Pasado este tiempo, ponemos la siguiente capa y repetimos el proceso de congelado. Así hasta completar las cinco capas de distintas frutas. Los palitos podemos insertarlos al poner la tercera capa.
Una vez completadas las cinco capas, dejamos los helados en el congelador al menos seis horas. Pasado este tiempo, ya podemos desmoldar nuestros helados y disfrutarlos.
Con los cinco vasos de zumo que preparé, me salieron unos 16 helados. Algunos los hice multicolor, como los de las fotos, en otros combiné únicamente dos sabores (cereza y fresa, naranja y piña...) y otros los preparé todos del mismo sabor. Podéis hacerlos como queráis.
Es un postre ideal para preparar con los niños en estos días de verano: fácil, saludable y muy refrescante.
¡Feliz domingo!
¡Feliz domingo!